Implantes

Precio de los implantes dentales en Tenerife: qué factores lo determinan realmente

Si has empezado a buscar información sobre implantes dentales, es probable que ya te hayas encontrado con cifras muy distintas entre una clínica y otra: desde ofertas cerradas muy económicas hasta presupuestos bastante más altos. Es normal que esto genere dudas. La realidad es que el precio de un implante dental no es un número fijo, depende de tu caso concreto, pero sí hay factores objetivos que explican esas diferencias, y merece la pena entenderlos antes de comparar presupuestos.

Por qué vas a encontrar precios muy distintos entre clínicas

Es habitual ver anuncios de implantes a precio cerrado, especialmente en clínicas orientadas al turismo dental. Ese tipo de oferta puede tener sentido en casos muy simples y estandarizados, pero un precio igual para todos los pacientes, anunciado antes de haber visto una sola radiografía, no puede reflejar la realidad de cada boca. Dos personas que buscan «un implante» pueden necesitar tratamientos completamente distintos según su situación, y eso es precisamente lo que explica por qué las cifras varían tanto de una clínica a otra.

Qué factores determinan el precio de tu tratamiento

Número de piezas y tipo de solución

No es lo mismo reponer un solo diente que varios dientes seguidos o una arcada completa. Un implante unitario con su corona es la solución más sencilla; un puente sobre varios implantes o una rehabilitación completa implican más piezas, más planificación y, por tanto, un coste mayor. El primer factor que cambia el presupuesto es, simplemente, cuánto hay que reponer.

Cantidad de hueso disponible

Si el estudio radiológico muestra que hay suficiente hueso, el implante puede colocarse siguiendo el proceso estándar. Si el volumen óseo es insuficiente, puede hacer falta un paso previo de regeneración ósea, o una técnica adaptada a esa situación, como los implantes zigomáticos en casos de atrofia severa. Cada uno de estos escenarios tiene un coste distinto, y solo se sabe cuál aplica a tu caso después de un estudio completo.

Material y tipo de implante

Titanio y circonio son los materiales más utilizados, cada uno con sus propias indicaciones según el caso y la zona de la boca. El sistema de implante elegido también influye en el coste, ya que existen distintos fabricantes con distintos niveles de respaldo clínico y garantías a largo plazo.

Qué incluye realmente el presupuesto

Este es, probablemente, el factor menos visible y el que más confusión genera al comparar precios. Un presupuesto puede incluir solo el implante, o puede incluir también el estudio diagnóstico previo, la corona definitiva, el seguimiento postoperatorio y las revisiones. Dos cifras que parecen comparables pueden estar hablando de cosas muy distintas.

Por qué un precio cerrado sin diagnóstico previo debería hacerte dudar

Es comprensible que un precio cerrado y bajo resulte atractivo, sobre todo cuando se está comparando varias opciones. Pero un implante dental no es un producto estandarizado: es un tratamiento que depende de tu anatomía, tu salud bucal y tus necesidades concretas. Cualquier clínica que te dé una cifra exacta sin haber hecho antes un estudio con radiografías o escáner 3D está, en el mejor de los casos, dando una estimación genérica, y en el peor, dejando fuera del precio inicial cosas que aparecerán después como coste adicional.

Esto no significa que un precio bajo sea siempre sinónimo de mala praxis, pero sí es una señal de que conviene preguntar qué incluye exactamente esa cifra y qué pasaría si tu caso resulta ser más complejo de lo esperado.

Cómo comparar presupuestos de forma justa

  • Pide que el presupuesto detalle qué incluye: diagnóstico, implante, corona, seguimiento
  • Pregunta qué pasa si hace falta un tratamiento adicional (como regeneración ósea) una vez empezado el proceso
  • Comprueba si el precio se ha dado antes o después de un estudio radiológico completo
  • Pregunta por el tipo de implante y material, no solo por el número final

Este orden de preguntas te permite comparar tratamientos equivalentes entre sí, en lugar de comparar solo cifras sueltas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué hay tanta diferencia de precio entre clínicas para el mismo tratamiento?

Porque no siempre se está comparando lo mismo. El número de piezas, la necesidad de regeneración ósea, el material del implante y lo que incluye el presupuesto final son variables que cambian mucho el coste, aunque el punto de partida («necesito un implante») parezca igual.

¿Es fiable un precio cerrado ofrecido antes de la consulta?

Puede ser orientativo, pero solo un estudio con radiografías o escáner 3D permite dar un presupuesto ajustado a tu caso real. Antes de eso, cualquier cifra es una estimación genérica.

¿El precio varía según la comunidad autónoma?

Sí, los precios de implantología pueden variar entre regiones de España, aunque los factores que determinan el coste (número de piezas, hueso disponible, material) son los mismos en cualquier parte del territorio. Pero la variable que más pesa no es la región donde te lo hagas, sino la mano y la experiencia del profesional que lo coloca. Al final no estás pagando por un implante en sí, sino por la seguridad y los resultados que dan más de 20 años de experiencia colocando implantes.

¿Qué debería incluir siempre un presupuesto de implantes?

Como mínimo, debería quedar claro si incluye el estudio diagnóstico, el implante, la corona definitiva y las revisiones de seguimiento. Si alguno de estos puntos no está especificado, conviene preguntarlo antes de decidir.

Si quieres saber qué tratamiento necesita realmente tu caso y qué factores aplican a tu situación, en García Marí puedes solicitar una valoración con estudio incluido antes de recibir cualquier presupuesto.

Tipos de implantes dentales: guía para elegir el adecuado a tu caso

Si te faltan uno o varios dientes y estás valorando ponerte implantes, es normal que te hayas encontrado con mucha información y no sepas muy bien por dónde empezar. Existen varios tipos de implantes dentales, y la clasificación puede parecer complicada si no eres del sector.

En este artículo te explicamos, sin tecnicismos innecesarios, qué tipos hay y qué es lo que realmente determina cuál necesitas tú.

modelo anatómico de implante dental mostrando tornillo, pilar y corona, fondo clínico limpio

¿Qué es un implante dental?

Antes de ver los tipos, conviene tener clara la idea de base. Un implante dental es un pequeño tornillo, normalmente de titanio, que se coloca dentro del hueso maxilar o mandibular y que actúa como raíz artificial de un diente. Una vez que el hueso se integra con él (un proceso llamado osteointegración), sobre ese implante se coloca una corona que reproduce la forma y función de un diente natural.

En la práctica, la elección del tipo de implante no depende solo de gustos o de la tecnología disponible. Depende sobre todo de tres cosas: cuántos dientes te faltan, cuánto hueso tienes disponible, y tu situación de salud general. Vamos a verlo por partes.

Según cuántos dientes hay que reponer

Esta es la clasificación más útil desde el punto de vista del paciente, porque responde directamente a tu situación.

Implante unitario

Es la opción cuando falta un solo diente. Se coloca un implante que actúa como raíz, y sobre él se fija una corona individual. Es la solución más conservadora, porque no requiere tocar los dientes vecinos para sujetar nada, a diferencia de un puente tradicional.

Puente sobre implantes

Cuando faltan varios dientes seguidos, no siempre hace falta un implante por cada diente perdido. En muchos casos, dos o tres implantes bien colocados pueden sujetar un puente de varias piezas, repartiendo la carga masticatoria entre ellos.

Rehabilitación de arcada completa

Para los casos en los que falta toda la arcada superior o inferior, existen soluciones que permiten fijar una dentadura completa apoyada sobre un número reducido de implantes, en lugar de necesitar uno por cada diente. El número exacto de implantes necesarios depende de la técnica y del caso, y lo determina el especialista tras la valoración.

comparativa visual de implante unitario, puente sobre implantes y arcada completa

Según la cantidad de hueso disponible

Este es, en la práctica, uno de los factores que más condiciona qué tipo de implante y qué técnica se utiliza, porque no todos los pacientes tienen la misma cantidad de hueso maxilar o mandibular disponible.

Implantes convencionales

Son los más habituales. Se colocan directamente en el hueso siguiendo el proceso estándar de osteointegración, y son la opción cuando el paciente cuenta con suficiente cantidad y calidad ósea.

Soluciones para pacientes con poco hueso

Cuando el volumen óseo es insuficiente, no significa automáticamente que el implante no sea viable. Existen distintas alternativas según el caso: desde técnicas de regeneración ósea antes de colocar el implante, hasta implantes de dimensiones adaptadas a la zona disponible. La decisión sobre qué camino seguir depende de un estudio radiológico completo y es siempre el especialista quien lo determina.

Implantes cigomáticos

Es una técnica específica para casos de atrofia severa del maxilar superior, en los que no hay suficiente hueso para un implante convencional ni siquiera con regeneración ósea previa. En estos casos, el implante se ancla en el hueso cigomático (el pómulo), que suele conservar buena densidad incluso cuando el maxilar se ha reabsorbido con los años. Es un procedimiento más complejo, indicado únicamente para casos concretos tras un estudio detallado.

radiografía o escáner 3D mostrando la densidad ósea del maxilar de un paciente

Según el material del implante

Titanio. Es el material más utilizado en implantología desde hace décadas, por su alta biocompatibilidad: el hueso lo reconoce bien y se integra con él de forma fiable. Es resistente, duradero y con una tasa de éxito ampliamente contrastada.

Circonio. Es una alternativa sin metal, con propiedades de integración similares al titanio pero con dos ventajas adicionales: su color es más parecido al de un diente natural, lo que puede ser relevante en zonas muy visibles de la boca, y es la opción recomendada para pacientes con sensibilidad o alergia a los metales.

La elección entre uno u otro material depende de tu caso concreto, tu historial de salud y la zona de la boca donde se vaya a colocar el implante.

Según el momento de colocación de los dientes

Implante en dos fases. Es el procedimiento más habitual. Primero se coloca el implante y se deja un periodo de cicatrización de varios meses para que se integre bien con el hueso. Una vez confirmada la osteointegración, se coloca el pilar y la corona definitiva.

Implante de carga inmediata. En determinados casos, cuando las condiciones óseas lo permiten, es posible colocar una corona provisional el mismo día del implante, sin esperar al periodo de cicatrización completo. La corona definitiva se coloca más adelante, una vez el implante está completamente integrado. No todos los pacientes son candidatos a esta técnica; depende de la calidad y cantidad de hueso en el momento de la cirugía.

¿Cómo se decide qué implante necesito?

No hay una respuesta genérica a esta pregunta, y cualquier clínica que te dé un tipo de implante concreto sin haberte explorado antes debería hacerte dudar. La decisión se basa en varios factores que solo pueden valorarse con un estudio completo:

  • Cuántos dientes hay que reponer y en qué posición
  • La cantidad y calidad del hueso disponible en esa zona
  • Tu estado de salud general y antecedentes médicos
  • Hábitos como el tabaco, que pueden influir en el proceso de cicatrización
  • Las expectativas y necesidades funcionales de cada paciente

Por eso, el primer paso siempre es una valoración con radiografías o escáner 3D, que permite ver con precisión el estado del hueso y planificar el tratamiento adecuado para tu caso.

Preguntas frecuentes

¿Puedo ponerme implantes si tengo poco hueso?
En muchos casos sí, aunque puede requerir un paso previo de regeneración ósea o el uso de una técnica adaptada a esa situación, como los implantes cigomáticos en casos de atrofia severa. La única forma de saberlo es con un estudio radiológico.

¿Cuánto dura el proceso de osteointegración?
De forma orientativa, el hueso tarda varios meses en integrarse completamente con el implante. El tiempo exacto varía según la zona de la boca, la calidad del hueso y la técnica empleada.

¿Todos los pacientes pueden ponerse implantes?
La mayoría sí, pero existen determinadas condiciones de salud que requieren una valoración especial antes de proceder, como alteraciones graves de la coagulación, enfermedades que afectan al metabolismo óseo o determinados tratamientos médicos en curso. Por eso el historial médico completo es parte imprescindible del estudio inicial.

¿Qué diferencia hay entre un implante y una corona?
El implante es el tornillo que sustituye a la raíz del diente y se integra en el hueso. La corona es la pieza que se coloca encima y que reproduce la parte visible del diente. Un tratamiento completo de reposición dental incluye ambos elementos.

¿Quieres saber qué tipo de implante necesitas?

Cada boca es distinta, y la única forma de saber qué solución se adapta a tu caso es con una valoración personalizada que incluya un estudio de tu hueso disponible y tu situación general de salud.

En García Marí llevamos más de 20 años acompañando a pacientes y familias en Santa Cruz de Tenerife, con especial experiencia en casos complejos de implantología, incluidos los implantes cigomáticos. Si tienes dudas sobre qué opción es la más adecuada para ti, estaremos encantados de ayudarte.

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¿Después de un implante dental se puede trabajar?

Si te vas a poner un implante dental, es muy probable que, además de pensar en el tratamiento en sí, te preocupe organizar tu día a día: ¿tendrás que pedir la baja? ¿puedes ir a trabajar al día siguiente? En este artículo te explicamos qué es realmente esperable y de qué depende, para que puedas planificarte con tranquilidad.

persona en el trabajo, ambiente de oficina, sonriendo con normalidad

¿Qué implica la cirugía de un implante dental?

Antes de hablar de la vuelta al trabajo, conviene entender qué supone el propio procedimiento. Colocar un implante dental es una cirugía ambulatoria: se realiza en la propia clínica, con anestesia local, y no requiere ingreso ni pernoctar en ningún centro. En algunos casos se utiliza también sedación consciente para reducir la ansiedad del paciente durante la intervención.

Al tratarse de una cirugía, es normal experimentar algunas molestias los días posteriores: inflamación, alguna leve hemorragia, hematoma o cierto dolor controlable con analgésicos. Estos síntomas suelen ser temporales y leves, pero explican por qué se recomienda un periodo de reposo antes de retomar la actividad normal.

¿Cuánto reposo hay que guardar?

De forma orientativa, estas son las pautas generales que se suelen recomendar:

Primeras 24-48 horas. Es el periodo de reposo relativo. Se recomienda evitar el ejercicio físico, los movimientos bruscos y el esfuerzo, para reducir el riesgo de sangrado y favorecer la cicatrización inicial. También conviene dormir con la cabeza algo elevada, evitar hablar en exceso y no fumar ni beber alcohol durante este tiempo. Aplicar frío en la zona ayuda a controlar la inflamación.

A partir del tercer día, la mayoría de los pacientes nota una mejoría notable de las molestias y puede retomar su rutina con normalidad, aunque se sigue recomendando evitar el ejercicio intenso durante la primera semana.

Estos plazos son orientativos: cada boca y cada persona son diferentes, y es tu cirujano quien debe indicarte, en tu caso concreto, cuánto reposo necesitas.

paciente aplicándose frío en la mejilla tras la intervención

Entonces, ¿se puede trabajar?

En la mayoría de los casos, sí. Muchas personas pueden volver a su trabajo al día siguiente de colocarse el implante, especialmente si su actividad es de tipo sedentario. Sin embargo, no hay una respuesta única para todos, porque depende sobre todo de dos cosas: el tipo de trabajo que desempeñes y cómo transcurra tu recuperación particular.

¿De qué depende el tiempo que necesitas?

El tipo de trabajo. Es el factor que más influye. Si tu trabajo es de oficina, teletrabajo o cualquier actividad sin esfuerzo físico, es probable que puedas incorporarte entre 24 y 48 horas después de la cirugía. Si tu trabajo requiere esfuerzo físico, levantar peso, estar de pie muchas horas o exponerte a polvo o calor, es recomendable ampliar el descanso unos días más. Lo mismo ocurre si tu trabajo implica hablar mucho de cara al público, ya que forzar la zona intervenida puede resultar incómodo los primeros días.

El tipo de cirugía realizada. Un implante unitario suele tener una recuperación más sencilla que la colocación de varios implantes a la vez, o una cirugía que haya requerido técnicas adicionales como regeneración ósea o elevación de seno maxilar. Cuanto más compleja sea la intervención, más margen de reposo conviene contemplar.

Si se ha utilizado sedación consciente. En este caso, hay que evitar conducir y tomar decisiones importantes durante las horas posteriores a la sedación, generalmente unas 12 horas. Aunque tu trabajo no requiera esfuerzo físico, se recomienda no incorporarte ese mismo día.

Tu estado de salud general. Personas jóvenes y sin enfermedades sistémicas suelen recuperarse con más rapidez. Si tienes alguna condición de salud relevante, coméntalo con tu cirujano antes de la intervención para ajustar mejor las expectativas de recuperación.

Tu tolerancia al malestar. No todo el mundo experimenta las molestias posteriores de la misma manera. Si notas más dolor, inflamación o cansancio de lo esperado, no hay ningún problema en tomarte uno o dos días adicionales de descanso.

Resumen por tipo de perfil laboral

Tipo de trabajoReposo orientativo
Oficina, teletrabajo, actividad sedentaria24 – 48 horas
Trabajo con exposición al público, que implica hablar mucho48 horas o algo más
Trabajo físico, de pie muchas horas o con esfuerzoVarios días, a valorar con el cirujano
Exposición a polvo, calor intenso u otros agentesVarios días, a valorar con el cirujano

Recuerda que esta tabla es orientativa. Tu cirujano, en función de cómo haya ido tu intervención, es quien debe confirmarte el tiempo adecuado para tu caso.

¿Y si surge alguna complicación?

Es poco frecuente, pero conviene saber reconocer las señales de alarma. Si experimentas sangrado excesivo que no cede, dolor muy intenso que no mejora con la medicación pautada, fiebre, hinchazón severa o supuración, contacta con tu clínica cuanto antes. Estas situaciones pueden alargar el tiempo de recuperación y requieren valoración profesional sin demora.


Cuidados que facilitan una vuelta al trabajo sin contratiempos

Seguir bien las indicaciones postoperatorias no solo acelera la recuperación, también reduce el riesgo de tener que ampliar el reposo:

  • Toma la medicación pautada (analgésicos y antiinflamatorios) según lo indicado
  • Aplica frío en la zona durante los primeros días si hay inflamación
  • Mantén una buena higiene bucal, siguiendo las indicaciones específicas para esta fase
  • Evita alimentos duros o muy calientes los primeros días
  • No fumes ni consumas alcohol durante el periodo de recuperación inicial
  • Acude a las revisiones de seguimiento que te indique tu cirujano

paciente en revisión con el ortodoncista o cirujano, ambiente de consulta

Una cosa importante: la recuperación completa lleva más tiempo

El reposo de los primeros días es solo la primera fase. Aunque puedas volver a tu rutina laboral con normalidad en 24-48 horas, el implante necesita varios meses para integrarse completamente con el hueso (un proceso llamado osteointegración). Durante ese periodo puedes hacer vida normal, pero es importante mantener las revisiones periódicas con tu clínica y cuidar la higiene bucal en la zona intervenida.

Preguntas frecuentes

¿Puedo trabajar el mismo día de la cirugía?
No se recomienda. Aunque te sientas bien inmediatamente después, es preferible descansar el resto del día, especialmente si se ha usado sedación.

¿Puedo conducir después de la intervención?
Si se ha usado únicamente anestesia local, en la mayoría de los casos sí. Si ha habido sedación consciente, debes evitar conducir durante las horas posteriores, generalmente unas 12 horas.

¿Cuánto tiempo de baja necesito pedir?
Depende de tu profesión y de cómo transcurra tu recuperación particular. Es tu cirujano quien debe indicarte, tras la intervención, si necesitas justificante médico y para cuántos días.

¿Es normal sentir cansancio los días posteriores?
Sí, es una respuesta habitual del cuerpo tras una intervención quirúrgica, aunque sea menor. Suele mejorar en pocos días.

¿Tienes dudas sobre tu recuperación?

Cada boca y cada tratamiento son diferentes, y la mejor forma de saber qué tiempo de reposo necesitarás es con una valoración personalizada antes de la intervención.

En García Marí llevamos más de 20 años acompañando a pacientes y familias en Santa Cruz de Tenerife. Si tienes dudas sobre tu tratamiento de implantes dentales o quieres saber qué esperar en tu caso concreto, estaremos encantados de resolverlas.

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¿Cuánto dura un implante dental?

Si estás valorando ponerte un implante, es normal que te preguntes si es una solución para siempre o si en algún momento tendrás que reemplazarlo. Es una de las dudas más habituales, y también una de las más importantes a la hora de decidirse por este tratamiento.

En este artículo te explicamos qué dice la evidencia científica sobre la duración de los implantes dentales, de qué depende realmente y qué puedes hacer para que dure el máximo tiempo posible.

paciente adulto sonriendo con normalidad, ambiente natural y cercano

¿Cuánto dura un implante dental de media?

Los estudios científicos hablan de una media de entre 15 y 20 años de duración, aunque estas cifras son orientativas y varían mucho según cada caso. De hecho, hay pacientes que llevan sus implantes toda la vida sin ningún problema, y otros que necesitan alguna intervención antes de ese plazo.

Un dato relevante: los estudios de seguimiento a largo plazo muestran tasas de supervivencia superiores al 90% en implantes con más de diez años colocados. Es decir, la gran mayoría de los implantes siguen funcionando correctamente pasada esa década.

Dicho esto, hay algo importante que conviene entender desde el principio: la necesidad de sustituir un implante no depende de un plazo de tiempo fijo, sino de factores clínicos concretos. No hay una fecha de caducidad. Lo que determina si un implante sigue en buen estado es su condición real, no los años que lleve colocado.

Implante y corona: dos elementos con duración distinta

Esta es una distinción que muchos pacientes desconocen y que resulta clave para entender bien la pregunta.

El implante propiamente dicho es el tornillo, habitualmente de titanio, que se integra con el hueso maxilar o mandibular. Es la parte más duradera del tratamiento, y es a la que se refieren los estudios cuando hablan de 15-20 años o más.

La corona, que es la pieza visible que imita al diente natural, está fabricada con materiales como porcelana o zirconio y sí está sometida a un desgaste mayor con el uso diario. En algunos casos puede necesitar sustitución antes que el implante, pero esto no significa que haya fallado el tratamiento: la corona puede reemplazarse de forma independiente sin tener que tocar el implante que está integrado en el hueso.

esquema o corte transversal mostrando las tres partes de un implante: tornillo, pilar y corona

¿Qué factores influyen en la duración del implante?

La salud de tu boca

Es el factor más determinante. El implante se mantiene gracias a la osteointegración, es decir, a la unión firme con el hueso, y depende también del estado de los tejidos blandos que lo rodean. Una pérdida de densidad ósea o una inflamación de las encías aumentan el riesgo de que el implante falle con el tiempo.

Existen dos afecciones específicas que pueden comprometer un implante: la mucositis, una inflamación de los tejidos blandos alrededor del implante, y la periimplantitis, una inflamación más avanzada que implica pérdida progresiva de hueso. Ambas son tratables si se detectan a tiempo, de ahí la importancia de las revisiones periódicas.

Tu salud general

Determinadas condiciones de salud pueden influir en el proceso. Por ejemplo, la diabetes se asocia a un mayor riesgo de complicaciones orales. La edad avanzada y los niveles bajos de calcio y vitamina D también pueden afectar a la calidad del hueso que sostiene el implante. Algunos tratamientos médicos igualmente pueden influir en la calidad ósea, algo que conviene comentar con el especialista antes de empezar.

Tus hábitos diarios

Aquí es donde más puedes influir tú directamente. El tabaco es uno de los factores de riesgo más determinantes: los estudios muestran un riesgo de fracaso del implante notablemente mayor en personas fumadoras en comparación con no fumadoras. La higiene diaria rigurosa, el control de azúcares y evitar morder alimentos muy duros también marcan la diferencia.

El bruxismo, es decir, el hábito de apretar o rechinar los dientes, también supone un riesgo adicional, ya que genera una sobrecarga sobre el implante que puede favorecer microfracturas con el tiempo.

La experiencia del profesional

La pericia del implantólogo importa, y no es un matiz menor. Existen estudios que muestran diferencias notables en las tasas de éxito entre profesionales con experiencia y profesionales sin ella. Elegir un equipo con formación específica en implantología no es solo una cuestión de comodidad durante el tratamiento, es un factor que influye directamente en cuánto va a durar tu implante.

profesional revisando el estado de un implante en consulta con instrumental dental]

Señales de que algo no va bien

Como decíamos, la duración de un implante no se mide en años sino en su estado real. Estas son las señales que deberían llevarte a consultar con tu clínica:

  • Inflamación, sangrado o supuración en las encías alrededor del implante
  • Molestia o dolor persistente en la zona
  • Aparición de tejido blanquecino alrededor del implante
  • Sensación de movilidad o aflojamiento
  • Dificultad para masticar con normalidad
  • Cambios en cómo encajan tus dientes al morder
  • Desgaste o rotura visible de la corona

Ninguna de estas señales significa automáticamente que el implante haya fallado, pero sí es motivo suficiente para acudir a revisión cuanto antes. Cuanto antes se detecte un problema, más sencillo suele ser resolverlo.

Cómo cuidar tu implante para que dure más

Estos son los hábitos que, según la evidencia disponible, más contribuyen a una vida útil larga:

Higiene diaria completa. Cepillado después de cada comida, con especial cuidado en la zona alrededor del implante. Los cepillos interdentales y los irrigadores bucales ayudan a llegar a zonas de difícil acceso.

Revisiones periódicas sin excepciones. Permiten detectar problemas como la mucositis en fases muy iniciales, cuando son mucho más fáciles de resolver, incluso antes de que notes ningún síntoma.

Limpiezas profesionales regulares. Eliminan la placa y el sarro que el cepillado en casa no siempre consigue retirar del todo.

Evitar el tabaco. Es, con diferencia, uno de los hábitos que más acorta la vida útil de un implante.

Moderar los alimentos muy duros. Reduce el riesgo de microfracturas tanto en la corona como en la estructura de soporte.

Tratar el bruxismo si lo padeces. Si aprietas o rechinas los dientes, coméntalo con tu especialista. Existen soluciones, como las férulas de descarga, que protegen tanto tus dientes naturales como tus implantes.

Preguntas frecuentes

¿Los implantes dentales son para toda la vida?
Pueden serlo, y muchos pacientes los conservan sin problemas durante décadas. Pero no hay una garantía universal de por vida: su duración depende de tu salud bucal, tus hábitos y el seguimiento que hagas con tu clínica.

¿Qué dura menos, el implante o la corona?
Habitualmente la corona, ya que está sometida a más desgaste por el uso diario. Si necesita sustituirse, no implica que haya que tocar el implante, que suele permanecer integrado en el hueso durante mucho más tiempo.

¿Puedo hacer algo si fumo para reducir el riesgo?
Dejar de fumar, o al menos reducirlo significativamente, mejora las probabilidades de éxito tanto durante el proceso de osteointegración como a largo plazo. Es una de las decisiones que más impacto tiene en la duración del implante.

¿Con qué frecuencia debo hacerme revisiones?
La pauta la marca tu especialista según tu caso, pero como referencia general no conviene dejar pasar más de un año sin una revisión, y menos aún si notas cualquier molestia en la zona.

¿Quieres saber si eres candidato a un implante duradero?

La mejor forma de asegurar que tu implante dure el máximo tiempo posible empieza por un diagnóstico bien hecho y por ponerte en manos de un equipo con experiencia real en implantología.

En García Marí llevamos más de 20 años acompañando a pacientes y familias en Santa Cruz de Tenerife, con especial experiencia en implantología, incluidos los casos más complejos. Si tienes dudas sobre tu tratamiento, estaremos encantados de resolverlas.

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