Si te faltan uno o varios dientes y estás valorando ponerte implantes, es normal que te hayas encontrado con mucha información y no sepas muy bien por dónde empezar. Existen varios tipos de implantes dentales, y la clasificación puede parecer complicada si no eres del sector.
En este artículo te explicamos, sin tecnicismos innecesarios, qué tipos hay y qué es lo que realmente determina cuál necesitas tú.

¿Qué es un implante dental?
Antes de ver los tipos, conviene tener clara la idea de base. Un implante dental es un pequeño tornillo, normalmente de titanio, que se coloca dentro del hueso maxilar o mandibular y que actúa como raíz artificial de un diente. Una vez que el hueso se integra con él (un proceso llamado osteointegración), sobre ese implante se coloca una corona que reproduce la forma y función de un diente natural.
En la práctica, la elección del tipo de implante no depende solo de gustos o de la tecnología disponible. Depende sobre todo de tres cosas: cuántos dientes te faltan, cuánto hueso tienes disponible, y tu situación de salud general. Vamos a verlo por partes.
Según cuántos dientes hay que reponer
Esta es la clasificación más útil desde el punto de vista del paciente, porque responde directamente a tu situación.
Implante unitario
Es la opción cuando falta un solo diente. Se coloca un implante que actúa como raíz, y sobre él se fija una corona individual. Es la solución más conservadora, porque no requiere tocar los dientes vecinos para sujetar nada, a diferencia de un puente tradicional.
Puente sobre implantes
Cuando faltan varios dientes seguidos, no siempre hace falta un implante por cada diente perdido. En muchos casos, dos o tres implantes bien colocados pueden sujetar un puente de varias piezas, repartiendo la carga masticatoria entre ellos.
Rehabilitación de arcada completa
Para los casos en los que falta toda la arcada superior o inferior, existen soluciones que permiten fijar una dentadura completa apoyada sobre un número reducido de implantes, en lugar de necesitar uno por cada diente. El número exacto de implantes necesarios depende de la técnica y del caso, y lo determina el especialista tras la valoración.

Según la cantidad de hueso disponible
Este es, en la práctica, uno de los factores que más condiciona qué tipo de implante y qué técnica se utiliza, porque no todos los pacientes tienen la misma cantidad de hueso maxilar o mandibular disponible.
Implantes convencionales
Son los más habituales. Se colocan directamente en el hueso siguiendo el proceso estándar de osteointegración, y son la opción cuando el paciente cuenta con suficiente cantidad y calidad ósea.
Soluciones para pacientes con poco hueso
Cuando el volumen óseo es insuficiente, no significa automáticamente que el implante no sea viable. Existen distintas alternativas según el caso: desde técnicas de regeneración ósea antes de colocar el implante, hasta implantes de dimensiones adaptadas a la zona disponible. La decisión sobre qué camino seguir depende de un estudio radiológico completo y es siempre el especialista quien lo determina.
Implantes cigomáticos
Es una técnica específica para casos de atrofia severa del maxilar superior, en los que no hay suficiente hueso para un implante convencional ni siquiera con regeneración ósea previa. En estos casos, el implante se ancla en el hueso cigomático (el pómulo), que suele conservar buena densidad incluso cuando el maxilar se ha reabsorbido con los años. Es un procedimiento más complejo, indicado únicamente para casos concretos tras un estudio detallado.

Según el material del implante
Titanio. Es el material más utilizado en implantología desde hace décadas, por su alta biocompatibilidad: el hueso lo reconoce bien y se integra con él de forma fiable. Es resistente, duradero y con una tasa de éxito ampliamente contrastada.
Circonio. Es una alternativa sin metal, con propiedades de integración similares al titanio pero con dos ventajas adicionales: su color es más parecido al de un diente natural, lo que puede ser relevante en zonas muy visibles de la boca, y es la opción recomendada para pacientes con sensibilidad o alergia a los metales.
La elección entre uno u otro material depende de tu caso concreto, tu historial de salud y la zona de la boca donde se vaya a colocar el implante.
Según el momento de colocación de los dientes
Implante en dos fases. Es el procedimiento más habitual. Primero se coloca el implante y se deja un periodo de cicatrización de varios meses para que se integre bien con el hueso. Una vez confirmada la osteointegración, se coloca el pilar y la corona definitiva.
Implante de carga inmediata. En determinados casos, cuando las condiciones óseas lo permiten, es posible colocar una corona provisional el mismo día del implante, sin esperar al periodo de cicatrización completo. La corona definitiva se coloca más adelante, una vez el implante está completamente integrado. No todos los pacientes son candidatos a esta técnica; depende de la calidad y cantidad de hueso en el momento de la cirugía.
¿Cómo se decide qué implante necesito?
No hay una respuesta genérica a esta pregunta, y cualquier clínica que te dé un tipo de implante concreto sin haberte explorado antes debería hacerte dudar. La decisión se basa en varios factores que solo pueden valorarse con un estudio completo:
- Cuántos dientes hay que reponer y en qué posición
- La cantidad y calidad del hueso disponible en esa zona
- Tu estado de salud general y antecedentes médicos
- Hábitos como el tabaco, que pueden influir en el proceso de cicatrización
- Las expectativas y necesidades funcionales de cada paciente
Por eso, el primer paso siempre es una valoración con radiografías o escáner 3D, que permite ver con precisión el estado del hueso y planificar el tratamiento adecuado para tu caso.
Preguntas frecuentes
¿Puedo ponerme implantes si tengo poco hueso?
En muchos casos sí, aunque puede requerir un paso previo de regeneración ósea o el uso de una técnica adaptada a esa situación, como los implantes cigomáticos en casos de atrofia severa. La única forma de saberlo es con un estudio radiológico.
¿Cuánto dura el proceso de osteointegración?
De forma orientativa, el hueso tarda varios meses en integrarse completamente con el implante. El tiempo exacto varía según la zona de la boca, la calidad del hueso y la técnica empleada.
¿Todos los pacientes pueden ponerse implantes?
La mayoría sí, pero existen determinadas condiciones de salud que requieren una valoración especial antes de proceder, como alteraciones graves de la coagulación, enfermedades que afectan al metabolismo óseo o determinados tratamientos médicos en curso. Por eso el historial médico completo es parte imprescindible del estudio inicial.
¿Qué diferencia hay entre un implante y una corona?
El implante es el tornillo que sustituye a la raíz del diente y se integra en el hueso. La corona es la pieza que se coloca encima y que reproduce la parte visible del diente. Un tratamiento completo de reposición dental incluye ambos elementos.
¿Quieres saber qué tipo de implante necesitas?
Cada boca es distinta, y la única forma de saber qué solución se adapta a tu caso es con una valoración personalizada que incluya un estudio de tu hueso disponible y tu situación general de salud.
En García Marí llevamos más de 20 años acompañando a pacientes y familias en Santa Cruz de Tenerife, con especial experiencia en casos complejos de implantología, incluidos los implantes cigomáticos. Si tienes dudas sobre qué opción es la más adecuada para ti, estaremos encantados de ayudarte.
